Son energías negativas provocadas por pensamientos, sentimientos y emociones  que han sido alimentados y han tomado vida propia.

Todo el mundo a lo largo de nuestra vida hemos estado o estamos expuestos a estas energías. Las más conocidas  que crean estos parásitos son el odio, el miedo, el rencor, la envidia, la falta de perdón, los pensamientos oscuros hacia uno mismo u otras personas.

Estas energías parásitos adquieren diversas formas, algunas parecen sacadas del señor de los anillos. Su aspecto y textura depende del tipo de emoción que la esté alimentando, siendo mayormente desagradables.

Pasan de un ser a otro a conveniencia, su único propósito es alimentarse del que más segregue energía negativa. Para ellos cuanto más energía negativa genere la persona más crecerán. Son como drogadictos que se buscan droga. Somos su alimento.

En ocasiones provocan emociones de ira, enfado o agresividad en la persona para que esta segregue más energía negativa. Puede que haya pasado que nos encontremos bien y al entrar en contacto con una persona o lugar tóxico de repente nos veamos enfadados y de mala leche sin ningún motivo.

Esto se debe al contagio de un parásito energético que se ha pegado en tu campo áurico y si continuas con el enfado mucho tiempo, es posible que se aloje una temporada en ti. En el momento en el que tu carácter se templa y emanas pensamientos de alta vibración, el parásito desaparece. Recordemos que todo lo que no se alimenta muere.  Ellos se mueven por instinto de supervivencia y pasaran de un huésped a otro a conveniencia.

Son invisibles a los ojos del ser humano, pero visibles para aquellos que tengan capacidad o sensibilidad para detectarlos y muy notables a nivel energético por el dolor o incomodidad que producen al sentirlos.

La mayoría de ellos se organizan por patrones, es decir, cada  emoción  y/o enfermedad tendrá un parásito específico. Toda enfermedad o emoción igual, tendrá un parásito igual. Es lo mismo que en el cuerpo físico. Si tienes un catarro, se sabe que es catarro por los síntomas, tos, fiebre, mocos, inflamación etc. Si tuvieras otros síntomas como mareos, diarrea o mucho dolor  no sería catarro, seria diabetes, neumonía, gastroenteritis o rotura de un hueso.

Vamos a ver algunos ejemplos de parásitos:

Gastroenteritis: la forma de este parásito es como una garrapata transparente y grande alojada en el abdomen.

Cáncer: son pequeños filamentos entrelazados, parecidos al ADN, en la fase final del proceso, en la metástasis, se reproducen con gran rapidez.

Irritación de garganta, tos: son  erizos punzantes de tamaño de una nuez, comienzan entrando en el cuello y en unas horas penetran irritando toda la zona.

Infecciones: se manifiestan como un nido de larvas (son bastantes contagiosos) sobretodo se alojan en heridas abiertas y en el sacro.

Dolor de pies y piernas: parásitos que provienen de personas absorvedoras o egocéntricas, se enganchan a la planta de los pies y suben sus tentáculos hasta la rodilla, provocando dolor, adormecimiento y sensación de presión en la pierna.

ZONAS DONDE SE ALOJAN

Cintura: se sabe que están en esa zona, en el caso de las mujeres por que la regla es irregular, inapetencia sexual y relaciones dolorosas en algunos casos. Se siente hormigueo en el estómago cuando se está nervioso y a veces da la sensación de tener la tripa en constante contracción, como si algo le apretara hacia dentro. También puede ser al contrario sensación de estar hinchada.

Cabeza: provocan migrañas, jaquecas, dolores crónicos de cabeza que no se pasan con fármacos.

Extremidades: en brazos y piernas se siente dolor inusual, hormigueo, adormecimiento, sensación de opresión, como si estarían apretando.

Espalda: dolor profundo en la mitad de la misma, como si tuvieras algo clavado o metido.

Cóccix: dolor en la parte baja de la columna, presión constante en la zona.

Toda enfermedad física tiene un parásito específico que la confirma. Podemos reconocer de qué enfermedad se trata, solo con visualizar el tipo de parásito energético que lleva. Con ello ahorraríamos tiempo y pruebas médicas, pudiendo hacer una limpieza más concreta de la zona. Basándonos en  que la enfermedad comience en el pensamiento, pasa al campo energético y por último se materializa en lo físico, podríamos reconocer que enfermedad está apareciendo y liberarla antes de que llegue al cuerpo físico.

Visualizar energéticamente el parásito con antelación puede ayudar enormemente a evitar el contagio y la enfermedad y por lo tanto su limpieza.

Esta información de las energías que nos rodean, formas de reconocerlas, limpieza y protección  se ve con detalle en el curso de AURA que se imparte en diversas ciudades y on line.

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