Si algo necesitamos en estos momentos son palabras de amor, palabras que serenen el corazón y calmen la ansiedad.

El alma ha experimentando el dolor en su interior, ha llorado durante siglos por la situación de la humanidad. Se ha sentido impotente ante la pérdida de seres queridos, la soledad, la tristeza, el abandono, la enfermedad , el abuso y la falta de amor. Somos seres emocionales y la sensibilidad que poseemos a veces nos supera. En estos momentos, hemos de ser coherentes y apoyarnos únicamente en la verdad de lo que somos.

Somos grandes y eternas semillas de luz en proceso de crecimiento. Es un honor y hemos de sentirnos dignos de poder estar aquí, representando una parte de la unidad que somos. El humano atraviesa un proceso de purificación y despertar.

El alma pide a gritos ser escuchada. Nos pregunta qué queremos realmente ser en la vida, que nos haría felices, qué forma de vida nos acercaría mas a nosotros mismos, por que queremos seguir viviendo y cual es el propósito real en esta vida. Son preguntas profundas, que merecen respuestas profundas.

Para que la coherencia sea manifestada, hemos de actuar desde lo que realmente somos, no desde el personaje que interpreta el guión que actualmente hemos elegido. Para ello hemos de lograr el equilibrio entre el pensar y el sentir.

Sabiendo que el mundo esta en caos y  que  para muchos de nosotros este proceso no es fácil, hemos de elegir con sabiduría.  Las opciones posibles son dos: Podemos seguir llorando, sufriendo, enfermando y echando de menos a los que se han ido. Con ello lograremos aumentar la energía de pena y dolor del planeta, o podemos elegir sabiamente: dejando partir a los nuestros con aceptación, sabiendo que su alma ha vuelto a casa y desde ahí, podrá elegir su próximo destino, seguirá eternamente siendo un viajero estelar.

También podemos llenar de amor a las personas que están sufriendo, transmitirles pensamientos y sentimientos que les ayuden a superar sus miedos. Podemos elevar la vibración del planeta cambiando lo que enviamos. Aportando perdón, comprensión, amor, ternura, paz y respeto hacia la vida, allí donde el dolor habite.

Permitamos  que  nuestra verdadera esencia se exprese, junto a ella podremos cambiar el mundo.

Todo en el universo tiene un propósito mayor, aunque la mente humana no lo entienda. Por eso hemos de confiar, tener fe, apoyándonos en lo que realmente somos. Cuanto mas rápido aprendamos la lección, de que lo único importante en esta vida es la elevación de conciencia del humano, antes saldremos de esta. ¿Te has preguntado qué haces aquí, es la vida un suspiro y ya está? ¿Sientes en tu interior que hay algo más?¿Te atreves a ser tú mismo y descubrirlo?

Si queremos que esto acabe rápido, hemos de despertar, cuanto antes  comprendamos que somos amor, unidad y conciencia pura,  antes pasaremos a la siguiente lección. El gran cambio depende de cada uno de nosotros. Está en  nuestras manos.

Aprovechemos este momento para amar no para lamentar.

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